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Evocaciones

¿Cuántas veces había recorrido el mismo camino? No lo sabía. Pero lo conocía con certeza por circunstancias distintas a las que enfrentaba. Antes lo había transitado como una mujer en control de su destino. Ahora lo usaba como medio de escape de un futuro, sino amenazador, al menos incierto. Los recorridos previos la habían preparado para el presente. Sabía exactamente dónde podía esconderse, en qué parte del camino cobijarse de los elementos y lo más importante, hacia dónde quedaba el mar. El mar. ¿Cómo pueden tres letras esconder tanto? El mar representaba para ella tantas cosas. Al pensar en ese organismo de agua, arena y seres vivos se le venían a la mente un sinfín de imágenes, ideas y recuerdos. Algunos la hacían feliz y otros la atormentaban. El mar era el lugar donde se entrecruzaba su vida con sus sueños. Y ahora, tal parecía que también se convertiría en el lugar en el que se decidiría su destino. Así que siguió avanzando por un camino que ya conocía, en espera ...

El Cementerio de los Libros Olvidados

El Cementerio de los Libros Olvidados se ha encargado de introducir a mi vida dos ideas fascinantes: primero, la de un lugar donde los libros que se han perdido en el olvido encuentran un último refugio;  segundo, hay en ese lugar un libro olvidado por el mundo y por el tiempo, en espera de que un único lector ávido devuelva la vitalidad a sus páginas y se comprometa de por vida a protegerlo. Con la primera idea mi imaginación voló y comencé a crear un sinnúmero de posibilidades: historias, escenarios, actuaciones. ¿Cómo llegan exactamente los libros al cementerio? ¿Quiénes son los demás guardianes que están ahí en el día que Sempere lleva a Daniel al cementerio? Y luego, de repente, me di cuenta junto a Daniel que estaba frente a una promesa de hasta que la muerte nos separe y compartí su emoción. ¿Cómo decidir, si ni siquiera puedo decidir cuál libro comprar cuando estoy en la librería? Es entonces cuando La Sombra del Viento escoge a Daniel, o mejor dicho...

Entre José Arcadio y Aureliano

Al leer la historia de los Buendía es fácil identificarse con las peculiaridades de sus personajes, con sus intereses o incluso con sus preocupaciones. José Arcadio será el fundador de Macondo, pero sus locuras lo hacen humano. Úrsula Iguarán personifica la matriarca ideal, pero al mismo tiempo cede ante los impulsos de esposo y pierde su herencia. Muy parecido a la trama de sus descendientes, cada uno de los cuales presenta elementos que permiten al lector crear vínculos de empatía y elementos que los afianzan en su individualidad. Es así como Cien Años de Soledad nos introduce personajes y tramas de forma reiterativa, es decir, sus historias se repiten, pero con elementos decorativos distintos y con una temporalidad claramente diferente. Dos personajes que a mi juicio muestran estas características son José Arcadio Buendía (el primero) y Aureliano Buendía (el amante de Amaranta Úrsula). Ambos se enamoran de una mujer con la que están relacionados por sangre: Jos...

Dispara, yo ya estoy muerto

Esta historia de la incomprensión y el enfrentamiento entre dos pueblos se manifiesta a través de la vivencias y relaciones de dos familias, una árabe y una judía, que sin esperarlo ni buscarlo, encontraron sus días inexorablemente entrelazados en un vaivén de emociones y amaneceres.  Para mí, el tema más desgarrador radica en la lucha entre el bando que aboga por la imposibilidad de la amistad y el amor de sobreponerse a los prejuicios sociales y raciales que separan a árabes y judíos en su lucha por una tierra propia y el bando que defiende los lazos forjados al haber compartido la misma tierra que disputan. La luminosidad de la historia radica en difuminar las fronteras entre cada bando a tal punto en que ni los mismos personajes están seguros que siguen luchando por uno, por otro o incluso por ambos, por imposible que parezca. De ahí el título, el cual surge como un reto y un auto sacrificio para ambos de forma simultánea: "Dispara, yo ya estoy muerto".

¿Y para qué tengo que leer?

En El Viajero del Siglo de Andrés Neuman hay un fragmento precioso sobre la necesidad de leer y  la permanencia de la escritura que en su momento me hizo reflexionar y que me gustaría compartir con ustedes. "¿Y para qué tengo que leer? Protestaba Thomas apretando los codos sobre el libro. Para todo, le decía Hans, para cualquier cosa que quieras hacer. Yo no quiero hacer nada, contestaba el niño. Pues para eso, sonreía Hans, para vivir sin hacer nada, te hará falta saber todavía mucho más. Hay sólo tres maneras, Thomas, de aprender cosas: lo que te pase, lo que escuches y lo que leas. Pero como a los niños no les dejan hacer casi nada ni les permiten escuchar las conversaciones de los mayores, la única manera que te queda, la única, es ponerte a leer, ¿me  explico o no? Bueno, dudaba Thomas, ¿pero y escribir?, ¿escribir para qué? Hans contestaba divertido: Para hacer como las momias. ¿Las momias?, se extrañaba el niño, ¿qué momias? En el antiguo Egipto, le co...

La Mano de Fátima

Cuenta la historia de Hernando, también conocido como Hamid ibn Hamid, durante la rebelión morisca en la región de Alpujarras. Hernando es el fruto de la violación de un sacerdote español a una morisca y durante toda su vida lucha contra el rechazo y discriminación por sus orígenes tanto por moros como por españoles. Es una historia de amor hermosa pero realista. Falcones no adorna su narrativa con detalles de cuentos de hadas ni con hazañas propias de los héroes de antaño. Hernando es un hombre enamorado que se ve obligado a ceder a las costumbres de su pueblo, pero que lucha sin descanso por salvar a la mujer que ama. Es un amante sincero, pero con fallas.  Fátima personifica a la mujer fuerte, luchadora, orgullosa, hermosa e inteligente que nació en un siglo demasiado machista para apreciarla. Acepta humillaciones y dolores por amor a los que la rodean y a pesar de ellos termina convirtiéndose en una de las mujeres más poderosas de su época.  Pero ...

Please Look After Mom

A medida que la historia avanza te das cuenta que el título es una oración, una súplica arraigada en el arrepentimiento de una familia. Es una historia que refleja la dicotomía de la vida en Corea del Sur: el cambio entre las tradiciones ancestrales y la vida moderna, la importancia de la familia y las exigencias de los trabajos y los compromisos sociales, el sacrificio de los padres y el olvido de los hijos. Todos podemos relacionarnos con los personajes porque todos hemos tenido una madre, un padre, o en fin, una persona que ha tocado nuestras vidas y que en algún momento hemos descuidado, o mejor dicho, no hemos apreciado como deberíamos. La madre que desaparece, la familia que la busca y sólo encuentra relatos de personas que la vieron pasar y que, como ellos, no se interesaron en bienestar ni en saber quién era realmente. Es el tipo de historia que te hace desear llamar a la autora y preguntarle: ¿Encontraron a Mamá?